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Cooperativa decía hoy 23 de abril de 2020:

Chile, el mayor productor de cobre del mundo, lidera ahora una industria de producción de materiales antimicrobianos que pueden ayudar a frenar la pandemia de Covid-19, dada la efectividad que algunos estudios recientes atribuyen a este metal contra el nuevo coronavirus.

Previo a la llegada del SARS-CoV-2, Chile, que aglutina el 28% de la producción mundial de cobre, ya era pionero en utilizar el metal rojo como una manera de combatir hongos, bacterias y virus.

Hace más de una década, y gracias a una inversión pública, la minera estatal Codelco impulsó el desarrollo de una tecnología que consiste en añadir partículas del metal con el objetivo de transformar superficies o materiales en agentes antimicrobianos.

La empresa encargada de poner en marcha esta iniciativa, Copptech, exporta hoy en día su tecnología a Estados Unidos y varios países de Asia y Europa, aplicándola a material médico, al mundo textil y a superficies y recubrimientos de plástico como la pintura.”

 

Lo que no se dice en este artículo, es que Chile prácticamente no tiene cobre propio. Codelco solo cuenta con el 33% de la explotación minera. A pesar de este bajo porcentaje de la explotación del mineral rojo y la cantidad incontable de operadores políticos de la empresa cuprífera, este aporta más del 12% del PIB nacional.

Lamentablemente, para mayor abundamiento, el valor agregado de la extracción es prácticamente inexistente. Durante décadas Chile realizó productos de cobre, pero con el paso de las administraciones de la IZQUIERDA Y LA DERECHA, la industria nacional asociada al cobre fue desmantelada. Dejando como únicos beneficiarios a las aves rapaces que rodean la política nacional.

 

Para mayor abundamiento, en mayo de 2005 el entonces presidente, Ricardo Lagos, con la argucia de aplicar un nuevo impuesto, consiguió aprobar la ley 20.026, llamada LEY DE ROYALTY MINERO; dicha ley terminó por rebajar la tributación a las empresas mineras, otorgando además invariabilidad tributaria hasta el año 2017. En resumen, se le entregó a las empresas transnacionales la extracción de nuestro mineral a costo cero.

 

Si los políticos traidores hubiesen tenido un mínimo de conciencia patriota/nacionalista, hoy podríamos estar en posición de exportar toda clase de insumos antibacterianos al mundo entero. Si estos piratas hubiesen pensado en su pueblo y no en sus cuentas corrientes, hoy podríamos haber salido victoriosos de la hecatombe mundial que se nos avecina. Pero desgraciadamente, nos dirigen globalistas de la peor calaña.

 

¿Nos quedaremos viendo cómo esta pandilla apátrida nos saquea, impidiendo toda posibilidad de despegue económico nacional? ¿Dejaremos que destruyan para siempre nuestro sueño conjunto? ¿Nuestro anhelo de patria?

Volvamos a pensar en el futuro de la nación; pensemos de una vez por todas en el futuro de nuestros hijos y en la vejez de nuestros ancianos.

Dejemos ya de creer ingenuamente que izquierda o derecha son soluciones posibles para nuestros males. Lo único que puede cambiar CHILE para siempre es el nacionalismo soberano y popular.

 

Sólo pedimos una oportunidad para demostrar que podemos hacer las cosas de otro modo, que un Chile para el futuro es posible.

 

PIENSA DIFERENTE, PIENSA NACIONALISTA.